Por: Lina Perea

El “Método Moser” fue creado por el mecánico brasileño Alfredo Moser para generar luz en hogares y tiendas de bajos recursos, consiste en una lámpara que está hecha de una botella de plástico transparente, agua y cloro. Estas lámparas funcionan con la refracción de la luz solar; esto quiere decir que cumple su función durante el día, otorgando luz a las viviendas y evitando el uso de energía eléctrica en los hogares que la poseen. Su uso e instalación es bastante sencillo: se vierte en la botella el agua y un poco de cloro (evita que el agua se contamine y la luz se refracte distorsionada por algún color verdoso o amarillento), se hace un agujero en el techo donde se incrusta la botella y se tapa con resina o algún aglutinante para intemperie, con el fin de evitar goteras.

Dentro de los beneficios de la aplicación de este método se encuentra: el ahorro de dinero en caso de poseer energía eléctrica, la disminución de CO2 a cero (un bombillo corriente de 50 watts encendido durante 14 horas al día emite 200 kg de CO2 al año), reciclaje de botellas de plástico, apoyo a comunidades de bajos recursos, fácil instalación y bajos costos, no requiere mantenimiento y su periodo de vida útil es extenso. Un bombillo de cloro puede generar entre 40 y 60 watts dependiendo la intensidad del sol.

Este método ha sido utilizado en el mundo por diversas fundaciones dedicadas a la ayuda de población vulnerable, por ejemplo la organización MyShelter ha instalado este tipo de bombilla ecológica desde 2011 en Filipinas y además de eso, le ha enseñado a las personas a instalarlas generando empleos en las comunidades.

Este método nos demuestra que las propuestas ecológicas están al alcance de todos y que existen diversas formas de aprovechar los recursos que nos da la naturaleza. 

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